La carrera del superintendente da un giro hacia arriba gracias al LAAC

Por Ron Driscoll, USGA

Le preguntaron a Matías Rómoli sobre su primera visita a Augusta National Golf Club, donde fue parte del equipo de mantenimiento como voluntario en el Masters Tournament en 2015.

“Me recordó a cuando tenía 13 o 14 años y volé a Disney World,” dijo Rómoli, 33, de Buenos Aires, Argentina. “Esa emoción, tuve ese mismo sentimiento. Es distinto al que uno ve por TV – de hecho es mejor a verlo por TV.”

La oportunidad de Rómoli para trabajar en el Masters surgió porque tres meses antes había sido el superintendente de la cancha sede del primer Latin America Amateur Championship (LAAC), en Pilar Golf en Buenos Aires. Más tarde llegaría la oportunidad de trabajar en la cancha olímpica en Río de Janeiro durante los Juegos Olímpicos 2016, seguido esta semana de un rol protagonista en el cuarto LAAC, en Prince of Wales Country Club, en Santiago.

Dijo Rómoli, “Cuando Darin [Bevard, el director de agronomía de campeonatos de la USGA] me escribió para preguntarme si estaría aquí esta semana, mi esposa me dijo inmediatamente, ‘Tienes que estar ahí.’”

Poco sabría Rómoli sobre cuán rápidamente despegaría su carrera al recibir el llamado del socio de Pilar Golf, Mark Lawrie, en el otoño de 2014, preguntando si estaría dispuesto a recibir a un grupo de golfistas de Augusta National Golf Club.

“Resultó ser una especie de ‘mentira piadosa,’” rió Rómoli. “Mientras los llevaba a recorrer la cancha, escuché a Mark y Ron Cross de Augusta National hablar de cámaras y torres y cables de TV. No sabía qué estaba sucediendo, pero sonaba a algo muy importante.”

Lawrie, el director de la R&A para Latinoamérica y el Caribe así como uno de los tres directores del Latin America Amateur, le informó poco después a Rómoli que Pilar Golf sería la sede del LAAC inaugural.

Pero había poco tiempo.

“Yo visité Pilar Golf por primera vez solo tres meses antes del campeonato,” dijo Bevard, 48, quien trabaja en la oficina que tiene la USGA Green Section en Kennett Square, Pa. “Desde ese primer LAAC, hemos tenido todo un año para prepararnos. Pero para ese no hubo posibilidad de ajustar cosas, era ‘agarrar el hierro caliente’ enseguida.”

Bevard y Rómoli se unieron por las circunstancias, y si bien Rómoli le quita mérito a su dominio de la lengua inglesa, los dos pudieron encontrar cosas en común y un mismo propósito.

“Como superintendente en los EE.UU., estás muy familiarizado con los productos y equipamientos disponibles, las pasturas con las cuales estás trabajando,” dijo Bevard. “Es muy distinto en Argentina; por ejemplo, descubrí que si llueve, el personal de Matías deja de trabajar. Es parte de la ley sindical.”

Habiendo empezado su trabajo en Pilar Golf solo dos años antes, en un primer momento Rómoli sintió que el trabajo era demasiado para él.

“Este era el torneo más relevante que hubiera tenido y durante los primeros días empecé a darme cuenta de cuán importante era,” dijo Rómoli, un graduado de la facultad de agronomía de la Universidad de Buenos Aires con pasantía en la Asociación Argentina de Golf. “Pero Darin fue perfecto para mi porque es paciente, tiene el conocimiento y mantiene las cosas tranquilas. Sí, la presión es fuerte, pero tienes que conservar el enfoque.”

Rómoli mantuvo su enfoque incluso cuando la naturaleza le jugó una mala pasada, una gran tormenta que detuvo el juego a mitad de la ronda final en Pilar Golf.

“Más adelante, cuando visité el edificio de los superintendentes en Augusta, vi unos 50 o 60 secadores (para remover el agua de la zona de juego),” dijo Rómoli. “En Argentina tenemos quizás unos cuatro de esos secadores – en todo el país.”

“Sacamos el agua que se había estancado después de la lluvia con todo lo que teníamos a mano- recipientes de basura, baldes, la parte de atrás de los rastrillos, dijo Bevard. “De algún modo pudimos reanudar el juego. Lo más importante fue que Matías descubriría las cosas que son necesarias para cumplir con el objetivo. En términos de las variables que encontramos, nunca había sido parte de algo como el LAAC, lo cual lo hizo todavía más placentero cuando resultó ser un éxito enorme. Y no ha hecho sino crecer cada año.”

Rómoli ha traído muchas de las prácticas que aprendió a su club y región, incluyendo un medidor de humedad para preparar la cancha del Abierto de Argentina.

“No contamos con el mismo nivel de tecnología aún, pero la brecha se está cerrando,” dijo Rómoli. Su experiencia fue de gran ayuda cuando se le pidió que encabezara la tarea de reclutar superintendentes para la cancha de golf de Río, a la que le estaba costando conseguir trabajadores con experiencia.

“Me pidieron que ayudara a traer superintendentes de otras partes del continente,” dijo Rómoli. “Debo haber pasado unas 10 a 12 horas en el teléfono y pude reclutar 12 muchachos de Argentina. Un superintendente de Chile me consiguió ocho o nueve de ese país.”

Por haber encabezado la Asociación Argentina de Golf durante 14 años antes de asumir su rol en la R&A en 2014, Lawrie ha visto a Rómoli crecer en su profesión.

“El LAAC le ha abierto las puertas para que experimente los mejores eventos del mundo,” dijo Lawrie. “Para Matías, trabajar de cerca con gente destacada como Darin es un gran beneficio; ha estado en todas partes y disfrutó de cada oportunidad.”

La oportunidad de esta semana fue otro caso para que Bevard y Rómoli se alaben mutuamente.

“José Manuel Medina, el superintendente de Prince of Wales, no habla mucho inglés y yo hablo todavía menos español,” dijo Bevard. “Después de solo dos días, ya rindió frutos de manera generosa el tener a Matías aquí. Aún cuando estés hablando el mismo idioma, una persona ajena a la actividad no entiende algunos de los términos técnicos y jerga. Pero creo que los más importante es que Matías conoce la presión que está enfrentando José Manuel, así que cuando le pido que le transmita algo, puede hacerlo de la manera correcta. Somos un equipo que está trabajando unido para lograr el mejor campeonato posible.”

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