Recapitulación: Casa de Campo deja una huella imborrable después del quinto LAAC

Por Ron Driscoll y Juan Luis Guillén

El quinto Latin America Amateur Championship –el segundo que se disputa en Casa de Campo de República Dominicana– generó numerosas imágenes y observaciones. Estas son algunas reflexiones finales sobre una semana memorable a orillas de El Caribe:

  • En los días de competición del Latin American Amateur en Casa de Campo, el canto de los pájaros y los grillos al borde del amanecer solo se vio interrumpido por el tintineo del choque de palos de golf en la distancia. Era el sonido del caminar pausado y pensativo de los jugadores con sus bolsas cargadas a la espalda de camino a la cancha del prácticas. ¿Con qué estarían soñando antes de que saliera el sol?
  • Después de acabar las dos primeras rondas con +24, el peruano hijo de minero Smith Gálvez Chávez no perdió en ningún momento la sonrisa y la compostura. La misma actitud positiva demostraron el venezolano Amauriel Fernández, primer golfista de origen indígena en el LAAC, que también falló el corto después de 36 hoyos con +13, y Jesús Darío Montenegro, el hijo de un caddie master de Argentina, que empató en el vigésimo puesto con 288 golpes (par).
  • Otro jugador de origen humilde, el brasileño Andrey Borges Xavier, fue una de las revelaciones del LAAC de 2019. A sus 17 años, Borges Xavier logró dos rondas de 66 golpes (-6) para terminar en el quinto puesto. Este hijo de un granjero de gallinas del sur de Brasil mejoró su ranking mundial del puesto 774 al 646 y espera unirse a los jugadores del LAAC que juegan en universidades estadounidenses.
  • El costarricense Luis Gagne quedó segundo en su primera –y probablemente única– participación en el LAAC. Gagne hizo el golpe que planeó en el tee del 17 el domingo, pero la bola fue más lejos de lo que esperaba a favor del viento y acabó en un bunker del fairway, desde ahí logró un bogey. El birdie de Álvaro Ortiz en ese hoyo le dio la victoria con un margen de dos golpes después de que los dos jugadores también hicieran birdie en el par 5 del 18. “En cuanto hice bogey en el 17 sabía que iba a necesitar un milagro para empatarle,” dijo una cabizbajo Gagne al finald el torneo.
  • El bogey de Gagne fue uno de los seis en el par 4 de 295 yardas del 17, con un green alcanzable con el driver para la mayoría de los 50 competidores, especialmente con la ayuda de la brisa del este. El domingo, el resultado medio del hoyo fue de 3,98 golpes, con 15 birdies, 26 pares y tres resultados por encima de bogey.
  • Como suele ocurrir en un duelo como el que libraron Ortiz y Gagne el domingo, los golpes destacados en la retransmisión no son necesariamente los más importantes. Un putt de cuatro metros con el que Ortiz salvo el par en el hoyo 9 y evitó que se pusiera a dos golpes de Gagne fue fundamental: “Me encontré con una recuperación difícil a la izquierda del green. No pegué el mejor chip, pero definitivamente el putt me mantuvo con vida. Sabía que Luis estaba uno por delante y no quería quedarme dos golpes atrás”.
  • México fue el país con más clasificados entre los diez primeros, con tres jugadores: el campeón Ortiz junto con Aaron Terrazas y Jorge Villar, que quedó empatado en el noveno puesto. Los 21 jugadores con resultados de par (288 golpes) o mejores representaron a 12 países, entre ellos dos golfistas del país anfitrión. JJ Guerra empató en el décimo segundo puesto, el mejor resultado de un dominicano en un LAAC.
  • Cinco jugadores de la Lynn University en Boca Raton, Florida, compitieron en el LAAC, y todos terminaron entre los 25 primeros, encabezados por Toto Gana, el campeón de 2017 de Chile, que acabó en el cuarto puesto. Su compatriota Agustín Errazuriz, que cursa su primer año en Lynn, terminó octavo a tres golpes de él.
  • Las felicitaciones efusivas al campeón mexicano Álvaro Ortiz por sus rivales, como el peruano Julián Pericó, fueron la culminación de una semana de compañerismo y camaradería que transcendió fronteras, universidades e idiomas. Los veteranos acogieron y guiaron a los debutantes y todos compartieron nervios, expectativas, emoción y celebraciones.
  • Entre los que felicitaron a Ortiz estaba su hermano mayor Carlos, que juega en el PGA Tour y se disponía a empezar su última ronda en el Dessert Classic cuando su hermano se pronunció ganador del LAAC. “Es muy emocionante que mi hermano Álvaro haya ganado el LAAC. Ha sido muy emotivo para toda mi familia, y sobre todo para mi, que soy golfista y sé lo difícil que es llegar a participar en un torneo como el Masters. Haberlo perdido dos veces era algo muy fuerte para él y estoy muy orgulloso de cómo se mantuvo y cómo logró el triunfo”, dijo Carlos, que mantiene una sana rivalidad con su hermano.
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